COSAS QUE CAMBIAR

La cosa está jodida, muy jodida. Las elecciones del pasado domingo dieron la razón a las encuestas que vaticinaban el descalabro electoral del PSOE y el consiguiente éxito del PP. Por otra parte, el todavía partido de la oposición, PP ha recuperado votos y parece haberse proclamado como el ganador de las elecciones municipales 2011. Digo parece porque el verdadero ganador de estas elecciones ha sido el desánimo y el desasosiego. Estas elecciones nos han dejado varias cosas muy claras: en primer lugar que los políticos imputados en casos de corrupción pueden presentarse a las elecciones y algunos incluso ganarlas. Pero hay algo todavía más importante que nos han dejado claro: cerca de 1 millón de personas han votado en blanco convirtiéndose en la cuarta fuerza política. Es más que un toque de atención, es un grito desesperado por un cambio que parece no llegará nunca. ¿Qué nos espera a partir de ahora? 
El PSOE es un partido muerto. Necesita una profunda renovación y volver a los valores que un día lo diferenciaron del PP. Ni primarias ni elección a dedo, el PSOE metido de lleno en una gran crisis, no tiene ni la fuerza ni muchísimo menos la credibilidad para poder competir a corto plazo por la Moncloa. Y les costará recuperarse.
En el otro lado tenemos al PP, un partido que a día de hoy y tras ocho años de pésima oposición, no se le conoce programa político. ¿Cómo se vota a un partido que no sabemos sus planes de Gobierno? Su líder, no es tal porque ni tan siquiera es capaz de presentar una moción de censura contra ZP al que ha pedido su dimisión por activa y por pasiva porque sabe que las consecuencias pueden ser mortales para el partido que un día liderara Aznar.
PP-PSOE, Madrid-Barça; las dos eternas opciones, los eternos rivales. Mientras que el pueblo se ahoga con la soga que cada vez nos aprieta más el cuello, PP y PSOE solo hacen planes para no dejar escapar el chollo que supone ser político: sus insultantes sueldos, sus injustas ventajas, sus promesas incumplidas, su complicidad con la banca para arrancarnos hasta el último céntimo de nuestra seca cartera. Es eso lo que mata al pueblo, lo que asesina nuestra moral y lo que hace que cada vez, haya más sobres vacíos en las cada vez más impropias urnas de la mal llamada democracia.

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