UNA MAÑANA EN PLENO "CASO KARLOS"

Lo reconozco: mi espíritu televisivo me ha hecho acercarme - eso sí, porque iba de paso - a los Juzgados de Cádiz, donde está teniendo lugar el juicio "Caso Karlos", un lío donde Mª José Campanario y su madre han "apañado" presuntamente los papeles para que a la suegra de Jesulín de Ubrique le pudieran dar una paga por minusvalía. El caso es que cuando me di cuenta me vi rodeado de lo más granado de la tan criticada "Telebasura": por una parte, una sosísima María Patiño que no accedía ni a hacerse fotos ni a firmar autógrafos de cuantos se lo pedían. Por otro, Carmen Pardo, discretísima y a otro lado, los reporteros de AR, SALVAME, VUELVEME LOCA ó ESPEJO PUBLICO hablaban entre sí, se arreglaban los unos a los otros. No se llevan mal... a diferencia de algún que otro presentador o directivo de cadena.

Pero lo que realmente me hizo pasar más vergüenza fue ver y escuchar como algunas gaditanas y gaditanos espetaban a Mª Jose, Jesulín y Remedios (madre de Campa) a la entrada a los juzgados con gritos como "ratera", "choriza" ó "sinvergüenza" e incluso gritos que decían: "Jesulín, maricón que no quieres a tu hija". 
No seré yo quien juzgue el "Caso Karlos", que para eso está ya la Justicia, pero en la reacción del público se nota la alargada sombra de Belén Esteban. La co-presentadora y el programa donde ella trabaja, son auténticos generadores de opiniones, y todas y cada una de las que han dado a lo largo de estos meses han sido negativas. Ataque tras ataque, todo un juicio paralelo al real. Y eso se ha notado en las opiniones de la gente. De acuerdísimo que si en efecto, Campanario y su madre son culpables, deberán pagarlo. Pero los insultos y salvajadas que se dicen por el solo mero hecho de escucharlo una y otra vez en televisión, están fuera de lugar. Un señor le espetó a Jesús, que no quería a su hija: ¿Quién es este hombre y con qué derecho se cree para decirle a Jesulín nada sobre su vida privada? En fin, una mañana en plena actualidad del corazón y rodeado de lo más "destacado" de los medios rosas. Por cierto, que una vez más, cuando vi a tanto reportero junto a su micrófono, una envidia "sana" eso sí, me recomía por dentro. Pero volveré, pueden estar seguros.

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